3
May
2019
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Meditación de las piedras

medita_piedras

Claro, primero hay que recoger las piedras. Este acercarse a lo concreto, al detalle, a lo más minúsculo que son unas piedrecitas que pasan siempre desapercibidas es toda una enseñanza pues cuántos detalles en nuestras vida son invisibles cuando después se revelan como imprescindibles. Acacharse a recogerlas es bajar de nuestro cielo racional y superior y contactar con esa otra realidad que sustenta nuestras pisadas.

Otras veces podemos coger el número que queramos pero esta vez vamos a hacer una analogía con las 108 cuentas del mala de meditación. Tienen que ser piedras pequeñas, pero no minúsculas, que quepan en una bolsita que traeremos de casa para ello.

Una vez sentados en meditación las colocaremos en la parte izquierda en el suelo cerca de nuestro cuerpo en un montoncito. En cada inspiración cogeremos una miraremos su originalidad, ninguna piedra es igual a otra, llevándola en un gesto hasta el corazón. Repetiremos mentalmente ” estoy presente”. Al espirar la pasaremos a la mano derecha que la dejará en otro montoncito en el lado derecho. Y así hasta traspasarlas todas.

Es un ejercicio de concentración, de presencia, de humildad y de paciencia. Tenemos que darnos cuenta cuando abandonamos la presencia para irnos al mecanismo automático de evasión.

 

Julián Peragón

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