30
Mar
2020
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Meditación del Abrazo

MEDITACIÓN DEL ABRAZO por Julián Peragón de la Escuela Yoga Síntesis

 

 

EXPLICACIÓN PREVIA:
Entramos habitualmente en la meditación con una cierta agitación fruto de las actividades previas que hemos hecho o simplemente de la presión emocional a la que estamos sometidos. La práctica de posturas (âsanas) y de ejercicios de respiración (prânâyâma) logran mejorar este punto de partida eliminando tensión y ansiedad.

La meditación del ABRAZO resuelve estas dos prácticas si no las hemos hecho previamente. Moviliza especialmente la cintura escapular y la caja torácica e introduce una respiración cada vez más profunda.

La técnica es muy sencilla. Primeramente mantendremos las manos en el pecho, una encima de la otra en quietud. En una segunda fase, abriremos los brazos al inspirar y los cerraremos al espirar volviendo a la misma posición de brazos. Es importante que las cuatro fases de la respiración estén presentes. Cada uno según su capacidad pero dando espacio a la retención en lleno y también a la retención en vacío. Por último dejaremos caer las manos en el regazo para descansar los brazos y seguiremos la meditación en silencio.

MEDITACIÓN:

(Tres campanadas)

Como siempre, en primer lugar, adoptas una postura estable. Procura que las rodillas junto con los isquiones hagan un triángulo seguro. Después llevas la pelvis levemente a la anteversión y nota como se abre el pecho sin esfuerzo, se relajan los hombros y se proyectan las cervicales.

Haces un gesto que te ayude a tomar una actitud de disponibilidad y confianza y te dejas estar en la quietud del momento presente. Suelta en el frontal de la puerta preocupaciones y agobios, quehaceres y proyectos.

(Una campanada)

Lleva las manos cruzadas en el centro del pecho. Siente el contacto íntimo con el fondo de tu corazón. Y reconoce que tu primer vínculo, cuando no sabías todavía lo que era el mundo, fue un vínculo de afecto y de seguridad. Esa fusión tierna sigue ahí, como presencia o como búsqueda.

Abre momentáneamente los brazos hacia los lados como si fueran las contraventanas de tu pecho. Abrirse y mostrar la vulnerabilidad y la necesidad de afecto, a menudo, duele. Permanece abierto y respira.

A continuación vuelves a llevar los brazos y las manos al centro del pecho a la vez que te das a ti mismo, a ti misma un abrazo con aquella ternura quizás olvidada. Recupera la capacidad de quererte, de atender tus necesidades y de respetar tu dignidad.

Ahora pasa a la fase dinámica de esta meditación. Desde el centro del pecho inspiras separando ligeramente los brazos abriendo tu caja torácica sin forzar. Permanece unos segundos en retención en lleno. Al espirar, lentamente vuelves a la posición de las manos en el pecho, permaneciendo unos segundos en vacío. Puedes hacerlo con los ojos cerrados.

Al inspirar separas los brazos y abres un espacio en tu interior. Nadie puede entrar si no tiene un espacio libre en tu corazón. Al espirar abrazas al otro, cercano o lejano, conocido o desconocido, feliz o infeliz.

Abrazas en cada respiración como gesto solidario, como algo que forma parte del proyecto humano, como expresión genuina del amor.

Inspira y abres los brazos, espira y los cierras imaginando un encuentro. En el abrazo el otro no está ni arriba ni abajo, idealizado o denigrado, sino a la misma altura, en la misma condición y con el mismo respeto.

Inspira y te abres para dejar espacio a una relación, espira y abrazas desde la capacidad de perdón que tiene todo corazón.

Al inspirar eres uno, pero al espirar, en el abrazo, no sois dos, sino una misma totalidad, una misma conjunción, las dos fases de un único latido.

Inspira y abres, espira e integras. Inspira abres, espira integras. En cada inspiración te haces permeable y en cada espiración te nutres del amor que nos atraviesa.

Vuelves las manos en quietud al pecho, y si lo necesitas, relájalas en el regazo de tu postura. Observa la impronta amorosa de esta apertura en el centro del pecho.

Permanece en silencio durante el resto de tu meditación.

(Una campanada)

Para finalizar haz una respiración profunda y estira tu cuerpo.

Escribe, si lo deseas, impresiones de tu meditación.

Gracias por compartir estas meditaciones de apoyo. Om Shanti. Paz a todos los seres.

Photo by Ryan Moreno on Unsplash

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