13
Abr
2020
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Meditación del Sonido

MEDITACIÓN SOBRE EL SONIDO por Julián Peragón de la Escuela Yoga Síntesis

 

EXPLICACIÓN PREVIA
Los sentidos que tenemos son puertas maravillosas para percibir la realidad que nos envuelve. A menudo están tan embotados que lo que nos llega de fuera (y de dentro) está tan empobrecido y distorsionado que no vemos la luminosidad de todo lo que existe. De ahí la importancia de hacer una sensibilización sensorial, prestar atención consciente a las formas, olores, sonidos, texturas y sabores porque detrás de los sentidos está la presencia del espíritu.
Los sentidos son caminos que nos llevan hacia fuera pero también permiten el camino inverso, la interiorización. Especialmente la conexión con los sonidos. El sonido es una de las vibraciones más sutiles que existen y podemos utilizarlo para entrar en lo más sutil que nos habita.

Prepara tu cuerpo para la meditación con ligeros estiramientos. Y siéntate con la mayor estabilidad posible buscando el impulso suave a la verticalidad.

MEDITACIÓN

(Tres campanadas)

La inmovilidad de la postura te ayuda a sostener la agitación de la mente. Enraízate en la tierra y deja que las tensiones se vayan drenando hasta sentir tu cuerpo libre de tensiones.

Si observas rigidez o dolor en alguna zona lleva tu atención amorosa y respira profundamente.

Deja que la respiración sea rítmica como una ola y te vaya meciendo hasta conseguir una mayor calma emocional.

(Una campanada)

Tu mente tiene la capacidad de discriminar entre sentidos pero a la vez puedes atender a unos sonidos en detrimento de otros, lo haces con tu capacidad de concentración.

Concéntrate ahora en los sonidos más lejanos que puedas, quizá el rumor de la ciudad o los sonidos del bosque si vives en medio del campo.

No intentes identificar los sonidos ni el hecho de añadirles una valoración como agradable o desagradable. Sólo percíbelos como vibración sonora.

A continuación percibe los sonidos de tu barrio o de la zona residencial en la que vives.

Intenta que tu respiración sostenga tu concentración, sin esfuerzo.

Ahora percibe con nitidez los sonidos que surgen alrededor de tu casa o apartamento. Puede ser del viento, la lluvia, los pájaros, el tráfico, etc… pero sin intentar ponerles una categoría. Sólo percibe la vibración delicada en tus oídos.

Los sonidos del interior de tu hogar te envuelven, los percibes con total claridad. Tus oídos están despiertos y sensibles. No te apegas ni rechazas ninguno de ellos.

Puede que ahora percibas los sonidos más cercanos a ti. El roce de la ropa en tu cuerpo, las semillas del cojín de meditación, los pequeños crujidos de tus articulaciones.

Cada vez más hacia dentro, percibes el sonido interno del movimiento de tus intestinos, el roce del aire en la entrada de la nariz, la deglución de la saliva, la expansión y contracción de tus pulmones.

Llegas a percibir el bombeo de la sangre por todo tu cuerpo y el latido de la sístole y diástole de tu corazón.

Quédate en ese latido cardiaco, involuntario y poderoso, rítmico y armónico. Un latido que te acompañará toda la vida.

Más allá del latido encuentra el silencio en el centro de tu corazón.

El silencio como la vibración sutil del propio Ser que lo abarca todo.

(Una campanada)

No hace falta luchar contra los sentidos, basta aprender a replegarlos como hace la tortuga con sus miembros. En el interior del corazón puedes encontrar el silencio reparador.

Mantente en silencio hasta el fin de tu meditación. Para finalizar haz una inspiración profunda, un gesto de agradecimiento y estiramientos para salir de la postura meditativa.

Gracias por compartir este espacio de meditación. Om Shanti.

Photo by Mahkeo on Unsplash

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