1
Abr
2020
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Meditación en la llama de una vela

MEDITACIÓN EN LA LLAMA DE UNA VELA por Julián Peragón de la Escuela Yoga Síntesis

 

 

EXPLICACIÓN PREVIA
Tratak es un ejercicio de concentración que se puede realizar ante la llama de una vela, delante un punto en la pared, o bien mirando salida del sol, entre muchos otros soportes. De hecho es un ejercicio que facilita la calma de la mente para entrar en meditación.
Otro de los objetivos tiene que ver con la gimnasia ocular ya que con el ejercicio enfocamos y trabajamos la musculatura más débil. Pero también relajamos profundamente la franja ocular cuando cerramos los ojos. La mirada se vuelve más brillante y penetrante.

TÉCNICA
La técnica es bien sencilla. Colocamos la vela a una distancia de unos 50 centímetros procurando que la llama quede aproximadamente a la altura de la cabeza para que no tengamos que inclinar el cuello creando tensión innecesariamente.
Se trata de mirar fijamente la llama de la vela evitando el reflejo parpebral. Al poco tiempo los ojos se humedecen y escuecen, y es momento de cerrar los ojos para descansarlos. Hay que mantenerlos cerrados tanto tiempo como han estado abiertos.
Lógicamente nos colocamos en un espacio en penumbra donde no haya una corriente de aire que mueva excesivamente la llama de la vela.

MEDITACIÓN

Una vez has adecuado tu espacio con el soporte de la vela, te sientas en tu cojín, taburete o silla y buscas la estabilidad de la postura sin perder la proyección y flexibilidad de la columna.

(Tres campanadas)

Haces un gesto de entrada a la meditación favoreciendo de esta manera la correcta interiorización y una actitud de fe ante el proceso que vas a seguir.

Conectas con tu cuerpo y su sensibilidad, con la vitalidad y la energía, y relajas al máximo todas las tensiones que sientas.

Mientras abres los ojos y observas la llama de la vela, todavía sin un exceso de concentración, toma conciencia de tu flujo respiratorio, de la entrada y salida del aire, y permite que el mismo aliento te sitúe en el momento presente.

Observarás que la llama tiene una base azulada, una penumbra alrededor de la mecha y una llama brillante que asciende hacia el techo. Todo ello rodeado de una aureola luminosa.

Percibes diferentes densidades alrededor de la llama pero sobretodo capta cómo la cera se convierte en luz. En un lenguaje simbólico diríamos que la llama eres tú, y que la solidez de la vela es tu mismo cuerpo que aspira a una mayor elevación. Necesitas, para que se produzca luz, una chispa, un apasionamiento. Sin pasión no hay la suficiente energía para que nuestra vida a través de la creatividad se transforme. Al observar la llama estás percibiendo un deseo genuino de transformación.

Ahora concéntrate en la llama de la vela fijamente sin pestañear. No pierdas la conciencia de la respiración.

Cuando los ojos empiecen a escocer, ciérralos mientras sigues con la concentración en el reflejo de la llama en la pantalla mental.

Mantenlos cerrados hasta que los ojos queden descansados y prestos para volverlos a abrir.

Repite el proceso varias veces, sin agotarte.

Cuando estás con los ojos abiertos sin pestañear, observa las interferencias que puedan aparecer a tu concentración. En cada vuelta tu concentración se hará más potente.

Cuando tienes los ojos cerrados observando el reflejo del fosfeno en tu mente, aprovecha para repetir una resolución sanadora como por ejemplo, “tengo seguridad interior” o “siento amor”, entre muchas otras. Afirmación que a través del reflejo de la llama puede penetrar en capas profundas de tu psique.

Sigue ahora tranquilamente observando la llama de la vela. Deja que la concentración te lleve a la meditación. Ya no eres tú quien mira la vela sino eres la misma llama encendida que busca la elevación.

Eres llama y eres luz, eres fuego y eres aspiración. Eres la vida consumiéndose en amor y conocimiento.

Vuelve, por último, a cerrar los ojos hasta el fin de la meditación. Permanece en quietud y silencio.

(Una campanada)

Para finalizar, haz una respiración profunda, un gesto de agradecimiento y los estiramientos necesarios para liberar las zonas de tensión.

Nuevamente gracias por compartir estas meditaciones. Om Shanti, paz a todos los seres.

Photo by David Monje on Unsplash

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