19
Abr
2020
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Meditación Manos con Flores

MEDITACIÓN MANOS con FLORES por Julián Peragón de la Escuela Yoga Síntesis

 

EXPLICACIÓN PREVIA:
Las mudrâs son gestos simbólicos que podemos hacer con las manos y que se convierten en soportes imprescindibles en nuestras meditaciones por su conexión directa con nuestro cerebro. Recordemos que la gestualidad es el primer lenguaje del ser humano y que los símbolos son codificaciones creativas para penetrar en nuestra psique y plantar una semilla de consciencia.

TÉCNICA:
Esto es lo que hace Pushpaputa mudrâ, colocando las manos abiertas en el regazo en forma de cuenco. Idealmente sostenemos flores o pétalos encima de las manos pero también podemos hacer la meditación imaginando las flores que nos gustan.
Déjate preparado a tu lado en un cuenco las flores o pétalos para la meditación.

MEDITACIÓN

Siempre es deseable empezar la meditación con algunos estiramientos suaves para preparar la postura meditativa.

(Tres campanadas)

Siéntate en tu cojín, taburete o silla de forma cómoda y haz tu saludo habitual para entrar en la intimidad de tu mundo interior.

Conecta con la sensibilidad de tu cuerpo y deja caer las tensiones residuales hasta sentir bienestar y ligereza.

Apóyate en tu respiración rítmica y profunda para ahuyentar la dispersión y ganar en calma emocional y mental.

(Una campanada)

En primer lugar llevas las manos al centro del pecho, una encima de la otra. Acompaña la respiración en esta zona con tus manos. Poco a poco el espacio cordial se va sensibilizando. El corazón es el centro de nuestro sistema afectivo y se expresa con el contacto, los abrazos, las palabras amables y las miradas tiernas. Siente ese caudal de amor que como un río fecundo quiere avanzar hacia el ancho mar.

(Una campanada)

Coges ahora las flores en las manos, percibe el aroma que desprenden y las llevas al pecho. Lentamente desciendes las manos hasta el regazo manteniendo las flores o pétalos en medio del cuenco que hacen tus manos. Siente tus brazos como el cauce que conecta la fuente de tu corazón con la sensibilidad de las manos. Respira plácidamente.

(Una campanada)

La flor con su aroma y colorido, con su belleza y fragilidad nos recuerda la naturaleza esencial del corazón. Damos amor por rebosamiento cuando nuestra autoestima está fuerte y hemos aprendido a querernos a nosotros mismos.

Tus manos abiertas expresan tu apertura a la vida. El amor es para compartirlo, no para retenerlo.
Tus manos abiertas y sensibles te recuerdan que la posesión de los afectos está basada en el miedo y la ignorancia. Las manos que se cierran no pueden apresar el aire o el agua de la misma manera que no podemos encerrar a nuestro corazón en una caja fuerte de seguridades.

(Una campanada)

Abierto de manos y corazón siente el latir de la vida.

Déjate fluir al igual que el perfume de tus manos se expande en todas direcciones.

Acepta la vulnerabilidad de la vida y permanece atento, permanece atenta.

Siente el amor como un flujo que surge de la nobleza de tu corazón.

(Una campanada)

Una mano que regala flores de vida y amor conserva siempre su perfume. Nunca podrás perder lo que has entregado.

Mantente en silencio el resto de la meditación. Al finalizar inspira profundamente y haz un saludo de agradecimiento. Sal de la postura poco a poco estirando aquellas zonas donde sientas tensión. No te olvides de apuntar en tu diario meditativo las comprensiones que pueden haber aparecido.

Gracias por compartir estas meditaciones. OM Shanti

 

Photo by Matthew Henry on Unsplash

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