23
Abr
2020
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Meditación sobre la INSUSTANCIALIDAD DEL YO

MEDITACIÓN sobre la INSUSTANCIALIDAD DEL YO por Julián Peragón de la Escuela Yoga Síntesis

 

EXPLICACIÓN PREVIA:
Esta es una meditación ESPECIAL que no requiere seguir ninguna técnica. Basta con realizar los primeros pasos de centramiento y a continuación escuchar atentamente el texto descrito abajo y dejar que evoque sensaciones, emociones o intuiciones pero sin tener que analizarlo intelectualmente. Lo importante no es la piedra que cae sobre la superficie del lago, lo que nos interesa son las ondas que surgen a partir de ella.

MEDITACIÓN
Estira previamente el cuerpo y prepáralo para estar sentado largo tiempo. Siéntate con comodidad sin perder la verticalidad como gesto de atención consciente.

(Tres campanadas)

Cuando lo necesites, haz un saludo como gesto de respeto en una actitud de interiorización.

Permanece en la inmovilidad de la postura y aterriza en un tiempo íntimo que te permita estar presente.

Conecta con la sabiduría de tu cuerpo y con los movimientos energéticos que sostienen tus procesos fisiológicos.

Libera tensiones innecesarias y empieza a respirar de forma libre con la mayor lentitud.

Deja que tu atención vaya hacia dentro y encuentra la escucha atenta para sentir el texto hasta quedarte en silencio. Sonará la campana cada cierto periodo de tiempo para ayudarte a volver al momento presente.

TEXTO SOBRE LA INSUSTANCIALIDAD DEL YO:
El 99,9999999 por ciento de cualquier átomo es vacío, sin embargo, nuestros sentidos nos dan la impresión de que las cosas que tocamos son totalmente sólidas. Vivimos, podemos decir, en una permanente ilusión sensorial. Algo parecido pasa en nuestro interior. A nivel psíquico, el ego construye su identidad a base de retazos de vivencias con las que se identifica, edifica estrategias de ataque y defensa que le permiten sobrevivir emocionalmente y toma partido por una imagen gloriosa (o deprimida), muy alejada de la realidad. Pero, en el fondo, el ego está vacío de toda sustancia, sólo es una función psíquica, sin ninguna fuerza de elevación.
Vive el ego achicando el agua del pasado o reparando fisuras antiguas que supuran según la autoimagen que le conviene en la actualidad. Pero, sobretodo, vive en la fantasía de un futuro prometedor donde, si las condiciones son favorables, podrá, por fin, ser feliz.
Cierto, el ego, el yo que tanto idolatramos, vive del tiempo y en el tiempo. Rebusca en el pasado para saber quién es y en la incertidumbre de lo que no encuentra se proyecta, insatisfecho, hacia un futuro idealizado. No obstante, el ego tiene una función muy importante, la de ajustar una realidad interna a un mundo externo complejo. Funciona bien cuando hace de coordinador y planificador, cuando hace de bibliotecario de la memoria y cuando aprende la diplomacia de una vida social. Pero se vuelve torpe en la espontaneidad, desconfiado en la entrega amorosa y excesivamente controlador en el flujo natural de la vida.
El ego es una estructura profunda de nuestra psique que le da centralidad y, si madura gracias a los reveses que inevitablemente trae la vida, sale de su narcisismo omnipotente y entiende que la gran labor consiste en servir humildemente a una realidad mayor que lo engloba todo.
La meditación nos ayuda a comprender que el ego no es del todo real aunque sus vestiduras sean tremendamente humanas. Basta con desentrañar sus vísceras para comprender que están impregnadas de miedo y de ignorancia, de deseo y de aversión. Somos seres en medio del misterio y eso nos asusta.
Sin embargo, sólo es real el Ser que somos, sólo tiene consistencia la existencia que se vierte en este instante, sólo puede triunfar el amor que estamos sintiendo en este momento. Todo lo demás es pura ilusión.
Medita en lo real, deja caer el juego de sombras y de apariencias del ego y reconfórtate en el Ser que eres.

(Una campanada cada pocos minutos)

La luz de la Luna aunque nos fascine no es propia sino prestada del mismo Sol.

Manténte en silencio hasta el final de tu meditación. Al finalizar haz una inspiración profunda y un saludo de agradecimiento. Estira tu cuerpo antes de ponerte en pie.

Mil gracias por compartir estas meditaciones. Om Shanti

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